Prólogo – “¡Ay, mis ancestros!”

“Prólogo a la 2da edición en español de
“¡Ay, mis ancestros!”,
de Anne A. Schützenberger

Fue una oportuna y agradable sorpresa cuando a mediados del año pasado apareció para nosotros, la población de habla hispana, la primera edición de ¡Ay, mis ancestros!, un libro maduro que nació para quedarse y dejar su impronta transformadora para beneficio de la gente.

Es éste un texto para ser leído por profesionales de la salud, educadores, líderes sociales, historiadores, sociólogos y el público que gusta de estos temas. Está escrito en un lenguaje llano y al mismo tiempo tiene un profundo costado erudito y académico con prolíficas citas de autores y de textos. Como todo buen libro de psicología el lector se ve reflejado en él, se vive y se comprende. ¡Ay, mis Ancestros!, el nombre elegido para el libro, alude a un dolor que viene de atrás y muchas veces de un atrás muy lejano. Viene precedido de un prestigio macerado y muy bien ganado: es uno de los best sellers de éxito ininterrumpido en Francia durante los últimos 10 años y lleva vendidos más de 190.000 ejemplares en un medio cultural sumamente exigente como el francés.

Este libro contiene una vasta acuarela de mapas, de instrumentos y de recursos terapéuticos. Con él nos sumergimos en la historia viva de lo psicológico, de sus esencialidades y de sus potencias. Lo habitan los grandes maestros del pasado siglo que acuñaron el oficio de terapeuta desde la aparición del genio visionario de Sigmund Freud.

Anne concibe el mundo psicológico como un gran movimiento en el que se gestan multiplicidades. Su actitud es amplia y para nada sectaria ni excluyente. “Pienso de manera integrativa”, afirma.

Anne trabaja de una manera nada convencional. Se la ve con su pizarra, sus papeles y sus marcadores de colores. También pone a la mano sus libros de historia para contextualizar la vida del consultante. Lleva en su mochila el conocimiento que da la ciencia de lo psicológico refinada a través de años de dedicación. La posee el “fuego sagrado” y ese deseo inclaudicable de “ir al encuentro del otro” sumado a la “obstinación de ayudar a los demás” como quería su entrañable maestro J.C. Moreno.

A fines del 2002, Buenos Aires tuvo la fortuna de hospedarla y algunos suertudos terapeutas pudimos conocerla en vivo y disfrutar acompañándola en sus talleres y conferencias.
Anne es una mujer de lúcidos y vivaces 84 años. Su mirada es inquieta y penetrante. Anda por la vida buscadora y sagaz. Su entusiasmo profesional contagia como asombra su infatigable capacidad de trabajo. Como los psicoterapeutas de raza, se renueva inagotable y creativa cada vez que encara un taller o un auditorio.

Tuve la inmensa dicha de que Anne asistiera a mi muriente hermano Isidoro. Fueron seis horas intensas donde aparecieron los acontecimientos de su vida, sus duelos postergados, sus lealtades visibles e invisibles, los sorpresivos insight, los “no dichos” y algunos secretos que se abrieron como flores naranjas durante el cavado biográfico. A través del Genosociograma percibió su continuum de vida, los nacimientos y las muertes en su red familiar y al asentir a la visión grande de la Existencia pudo tomar fuerzas para abandonar la vida en la Tierra con serenidad.

Estoy profundamente agradecido a mi amiga Evelyn Bissone Jeufroy que favoreció tal encuentro y a su amorosa disponibilidad para ayudar tanto con la traducción como con el trazado del Genosociograma. Extiendo mi gratitud a mis amigos y colegas Lic. Dorita Abadi, el Lic. Carlos Bagilet y el Lic. Mariano Pérez de Villa que se brindaron para armar un grupo psicodramático en dicha ocasión y que integran a su vez el primer Grupo de Estudios, coordinados por mí en Buenos Aires sobre la obra de Anne, del que participan también la Dra. Elba Renda, la Lic. Diana Iríani, la Lic. Nora Thompson, el Lic. Diego Dulce y nuestra asistente la Dra. Luisa Helman.

En memoria de mi hermano próximamente editaremos para el idioma español Vouloir Guerir, otra obra señera de Anne dedicada a pacientes con cáncer.

He podido examinar como su original trabajo con Genosociograma Comentado, realizado si fuera posible en un grupo, lo convierte a este en un singular, práctico e insustituible herramienta terapéutica. Vamos más rápidamente, más lejos y más profundo.

El cavado biográfico nos facilita comprensiones de los sistemas que habitamos, sus nexos y pone en evidencia los vínculos afectivos pasados y presentes del universo personal para así poder intervenir terapéuticamente.

El genosociograma “obliga” a paciente y terapeuta a encarar “los hechos tal como son” tanto los traumáticos que nos restan fuerza como aquellos que nos dan sentido al gratificarnos. Cuando los “hechos” están a la vista y se tornan “inquietantes” quedan a la espera de ser concluídos.

Anne aplica el modelo conceptual de Trauma Transgeneracional no sólo al campo de la patología familiar sino que extiende este abordaje al territorio de lo social-histórico.

Este libro abunda en ejemplos sorprendentes que son testimonio de sus exquisitos y antológicos descubrimientos. Se nos abren de este modo espacios extensos e inéditos de investigación para la búsqueda de aquellos hechos traumáticos que permanecen vivos pero sin resolución en la historia de los pueblos y que se transmiten de generación en generación.

Las lealtades tribales, las deudas impagas, las exclusiones, los olvidados, los no reparados, los asesinatos, las luchas de etnias y grupos sociales, los despreciados, los duelos no realizados… son algunos de los ejes de análisis que la autora propone para el logro de soluciones reparatorias y pacificadoras.

Recientemente se formó en Buenos Aires el primer grupo de investigación que aplicará esta hermenéutica a la historia de nuestro país. Conducen este grupo la Lic. Irene Lawson, la Dra. Mónica Zuretti y la Ph. D. Laura Bertone. Las semillas han comenzado a germinar.

Gracias Anne.

Lic. Tobías Holc
Psicólogo Clínico
Buenos Aires, mayo 2003

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